Zumthor
una vez más habla de la importancia de la calidad arquitectónica, de la
importancia de de que cualquier espacio conmueva en el primer instante en el
que se le observa, y que produzca una sensación en la persona, en el observador.
En
mi opinión el autor tiene toda la razón,
qué sentido tiene diseñar, construir un edificio, si al observarlo no produce
nada o por ejemplo no nos hace recordar nada, el objetivo de la arquitectura es
crear un espacio, no solo levantar paredes, un espacio que refleje, proyecte
algo.
Peter
Zumthor llama a este concepto, por el cual un espacio logra proyectar cosas que
conmuevan, la atmósfera. La atmósfera es esa primera impresión que se tiene de
un espacio y que nos va a producir todas aquellas sensaciones que se buscaron
transmitir, de lo que es en sí el espacio, será esa idea que siempre quedará en
nuestra cabeza, con lo que recordaremos ese espacio, algo que lo vuelve único.
Juhani
Pallasmaa en el texto Los ojos de la piel hace referencia también a esa
experiencia que se tiene en un espacio, aunque lo hace como algo
multisensorial, menciona que en la experiencia arquitectónica las cualidades del
espacio y de la materia se observan, se sienten, se escuchan, se perciben por
todos los sentidos del observador.
También señala que la arquitectura es la extensión de la naturaleza que facilita el
terreno para la percepción y comprensión del mundo, fortaleciendo la experiencia
existencial.
Esto
último era algo que nunca había pensado pero es verdad, en un espacio
arquitectónico nosotros vivimos toda una experiencia completa por así
llamarlo, los materiales o las formas por ejemplo no solo se
perciben a través de un solo sentido. En el mundo real sucede lo mismo, se percibe el espacio, la atmósfera con
todos los sentidos, por lo que un espacio arquitectónico funcionaria como una
preparación, un entrenamiento para la realidad.
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