miércoles, 6 de noviembre de 2013

Lecturas VI


Zumthor una vez más habla de la importancia de la calidad arquitectónica, de la importancia de de que cualquier espacio conmueva en el primer instante en el que se le observa, y que produzca una sensación en la persona, en el observador.
En mi opinión  el autor tiene toda la razón, qué sentido tiene diseñar, construir un edificio, si al observarlo no produce nada o por ejemplo no nos hace recordar nada, el objetivo de la arquitectura es crear un espacio, no solo levantar paredes, un espacio que refleje, proyecte algo.
Peter Zumthor llama a este concepto, por el cual un espacio logra proyectar cosas que conmuevan, la atmósfera. La atmósfera es esa primera impresión que se tiene de un espacio y que nos va a producir todas aquellas sensaciones que se buscaron transmitir, de lo que es en sí el espacio, será esa idea que siempre quedará en nuestra cabeza, con lo que recordaremos ese espacio, algo que lo vuelve único.


Juhani Pallasmaa en el texto Los ojos de la piel hace referencia también a esa experiencia que se tiene en un espacio, aunque lo hace como algo multisensorial, menciona que en la experiencia arquitectónica las cualidades del espacio y de la materia se observan, se sienten, se escuchan, se perciben por todos los sentidos del observador.
También señala que la arquitectura es la extensión de la naturaleza que facilita el terreno para la percepción y comprensión del mundo, fortaleciendo la experiencia existencial.
Esto último era algo que nunca había pensado pero es verdad, en un espacio arquitectónico nosotros vivimos toda una experiencia completa por así llamarlo, los materiales o las formas por ejemplo no solo se perciben a través de un solo sentido. En el mundo real sucede lo mismo, se percibe el espacio, la atmósfera con todos los sentidos, por lo que un espacio arquitectónico funcionaria como una preparación, un entrenamiento para la realidad.

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