El Roxy es hoy un icono que pervive a través de la evolución
histórica de Guadalajara, enclavado en uno de los barrios más
tradicionales de la ciudad, trazando una estela del tiempo que nos
transporta desde la época post-revolucionaria y las bonanzas del
modernismo donde los tapatíos se solazaban en sus ratos de ocio y
entretenimiento.
A través de este
ejercicio se buscaba realizar una lectura de un rincón de la ciudad que
marcó una gran pauta en el pasado de Guadalajara, la zona Mezquitan y
su emblemático cine Roxy, y que actualmente se encuentra abandonada
tanto por parte de los habitantes de la colonia como por los visitantes.
A partir de la creación de un sistema modular se buscaba generar una reanimación de la zona, dandole un nuevo significado.
El cine Roxy se ha convertido junto con el resto de la zona de Mezquitán, en un referente espacial
que sufre con melancolía las consecuencias del crecimiento urbano: la
segmentación espacial y social y la predominancia vehicular sobre la
movilidad peatonal. Una leyenda que ha trascendido entre las nuevas
generaciones; que se niega a morir disfuncionalmente y que ha pretendido
adaptarse acorde a las nuevas dinámicas metropolitanas.
Es así
que bajo estas premisas, esta propuesta de intervención pretende
reintegrarle a este monumento urbano, un marco espacial donde la
comunidad pueda rendirle reconocimiento a su memoria, reservándole en un
ambiente de relajación y convivencia urbana.
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